Hoy celebramos el centésimo nonagésimo sexto aniversario de la declaración de Independencia; hace poco menos de dos siglos nuestro país comenzaba su historia como Nación independiente y soberana.
Recordemos que en 1816, nuestro país no pasaba por un buen momento ni en lo económico, ni en lo político. Por otra parte, existía la amenaza permanente por parte de las tropas españolas que luchaban por mantener su poder. Güemes heroicamente lograba controlar los ejércitos hispanos que avanzaban en el norte de la patria.
También existían conflictos internos porque no se llegaba a un consenso respecto al sistema político que se debería implementar. Pero sin embargo, pese a los numerosos desacuerdos y a todos los inconvenientes, los congresistas reunidos en Tucumán desde el 24 de marzo de 1816, optaron el 9 de julio por declarar solemnemente la independencia respecto de España.
Esa mañana del 9 de julio de l816, cuando Juan José Paso, luego de leer la proposición dentro de un clima de gran expectativa, preguntó a los diputados si deseaban que las provincias constituyeran una nación libre e independiente de los Reyes de España, los congresistas, más allá de los desacuerdos, respondieron afirmativamente con una aclamación cerrada y ratificaron la aprobación.
Lejos estamos de haber alcanzado la madurez necesaria para que todos los habitantes de nuestro país puedan vivir con dignidad y de alcanzar el modelo de nación que anhelamos. Pero es fácil responsabilizar a otros de nuestro destino, pensemos, por que cada uno de nosotros somos responsables y protagonistas del presente y futuro del país. La historia no la hacen solamente los próceres sino también las personas comunes, como cada uno de nosotros.
Aún estamos a tiempo de revisar nuestras actitudes cotidianas y ser verdaderamente libres. Emulando la valentía de aquellos que decidieron cortar lazos con España para ser responsables de una historia independiente, debemos asumir verdaderamente nuestro propio destino y construir un país solidario, más honesto, más responsable y justo. Porque la Patria es algo más que un concepto abstracto, es algo que creamos día a día, entre todos.
Para finalizar, quiero invitarlos en esta fecha tan especial, a reflexionar sobre un fragmento del preludio de Santo Vega:
A nadie le ha de asombrar si conoce mi sentir
todo gaucho a de vivir como Dios quiere que viva
Sin prendas que sean cautivas ni extranjeros mandatarios
sin trampas en los rosarios ni jueces pal acomodo
y cada gaucho por todos a de tener su pan diario.
Por eso… por eso es que vivo errante peleando mi libertad
cansado ya de aguantar que nos lleven por delante
no he de dudar un instante ni de achicar el intento
la libertad es un cuento si no se lucha por ella
no solo por las estrellas tiene luz el firmamento
el hombre nace y se muere, el hombre muere y renace
y en cada tiempo que pase pasará aquel que se atreve
quien se moja cuando llueve, quien tirita cuando hela
quien siente que su alma vuela en vertical trayectoria
ha de forjar la memoria que a la vergüenza consuela.
Muchas Gracias

























